Mi primer viaje a la Coruña fue el segundo.
La Coruña ya no es un lugar.
La Coruña siempre será la muerte de mi madre.
el viaje más largo posible es desde Plaza de España a la T2
el viaje más largo posible es posiblemente más largo en la T2.
esperando.
la T2 no me deja quedarme en la negación.
antes de ir a La Coruña
me lleva por un pasado reciente
al día en que no quiero llamar a mi padre
pero le llamo y me dice algo
y lo que dice es más de lo que oigo
y lo que dice es lo que no quiero oír
pero lo oigo aunque no lo diga
así, el avión se fue sin mí
a La Coruña, cuando todavía era un lugar
y empezó el día que fueron tres
vida muerte despedida
frío lluvia nieve
yo no quiero despedirme
ni que nieve
y no quiero volver a La Coruña
ahora que no es sólo un  lugar.
pero la T2 no me deja tranquila
fumo en el habitáculo para fumadores
es deprimente, pero se ven los aviones despegar
y me siento con mis tres equipajes
porque esta vez no he facturado
porque esta vez no repito nada
salvo la T2. y el vuelo. y el destino
no. el destino no.
hoy te habría visto
el destino esta vez sí es Coruña,
el lugar, me digo
Y embarco
el avión despega sin carrerilla
a mí me cuesta más
hoy he visto la tierra desde el cielo
desde la tierra no se ve bien la tierra
si me ves mejor así házmelo saber
eso me aliviaría algo
podría tener un sentido
dejar la tierra para verla mejor
entre preguntas cotidianas
te recuerdo todo el tiempo
y serían graciosas
si no es porque las preguntas cotidianas
no lo son, porque nada es ya cotidiano
la lavadora lo es
el lavaplatos lo es
las preguntas no lo son
las turbulencias me recuerdan que sigo viva
¿quieres algo del menú?
no, mejor sí. Un brugal.
La Coruña es bonito desde arriba
y tiene mar
para ser un no lugar no está mal.
estoy tres días que espero sean tres y no uno
lluvia lluvia lluvia
o con suerte
lluvia lluvia sol
aterrizamos. ni me doy cuenta.
el pretérito perfecto aquí lo usan poco
yo acabo de volver de uno.
he vuelto.
ellos dicen volví.
pero no era perfecto
el taxi me lleva con los tres bultos
no digo nada
ojalá no me hable
no me habla
el hotel podría ser cualquiera
y estar en cualquier sitio
pero este es distinto aunque tenga tele
y salga gran hermano
porque está en La Coruña que no es un lugar
hoy lo parece pero no lo es
lo parece porque he llegado
o llegué
la lluvia es de verdad
no nieva.
dni, una firma.
Un plano.
es la primera vez que vienes
la segunda. la primera no llegué
no lo digo pero lo pienso
no vaya a ser que me entiendan
ahí está el ascensor, séptimo piso
el viaje…  terminado
sé que estoy en otro sitio
da igual cual. es trabajo
y las calles parecen calles
y las personas personas
y el mar es un mar
de cerca no sé cual
aquí no estás.
con suerte el viernes sol
dejo mis 3 bultos,
a lo mejor otro también.
cierro la puerta y salgo.
La Coruña. habitación 715

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Y esas cosas que pasan con los que siempre están, que se te olvida que siempre están porque siempre están, igual que uno no cuenta con tener dos ojos o dos brazos porque siempre están. Y qué injusto es que uno se olvide de los que siempre están y le dedique más atención a los que están a veces, porque no cuentas con ellos nada más que a veces.

Y descargas con los que siempre están que siguen siempre aunque descargues. Y proyectas lo aprendido con los que están a veces, que sólo están a veces. Y a menudo olvido recargarles porque al fin y al cabo siempre están.

Y se me olvida querer siempre a los que siempre están. Y sólo a veces a los que están a veces.

Y se me olvida que a veces es pasajero y que siempre no es para siempre.

cuando yo era un niño un hada me regaló una catedral
cuando yo era niño el color azul se puso delante de mi
cuando yo era niño llamaba de usted a los peces
cuando yo era niño vi la sangre del marmol
y vi la mano de Dios en un baratillo
y vi el arpa de David en el despacho de un banquero
vi también por primera vez la lluvia un lunes
cuando yo era niño me metieron en una familia
pero en realidad yo era el jefe de los violines
empecé a mentir empecé a orinar aguardiente
no sabía donde guardar mis cosas
coleccionaba polvo
un hombre extraordinario llegó a mi cama
y hablándome al oído me dijo:
“Yo soy el marido de la luna”
siete veces me puse enfermo
fue siempre a causa de siete sorpresas
no me está permitido enumerarlas salvo dos
la que tuve cuando vi las pestañas de mi ombligo
y la otra que me marcó para toda la vida
era un tren que llevaba calles a las ciudades
una vez me do un beso un lobo
cuando yo era niño me rompí
cuando yo era niño mi maestro era un niño
el cual se clavó un clavo en la cabeza
perdió el habla
de él recibía mensajes por escrito
todo lo que sé hoy día
se lo debo al niño que me lo enseñó
principalmente el sanscrito
la primera palabra que aprendí a escribir
fue la palabra peine
nadie sabe qué es un verbo
cuando era niño me escapé del colegio
y me fui a china
hay muchas cosas que no puedo decir a nadie
casi todas se refieren a las matemáticas
sobre la madera de los pianos no hay nada que yo no
sepa
un sacerdote me dijo lo que significa fumar
sé que los sepulteros venden bufandas a los muertos
no he visto cosa más bella que la sombra del pavo real
durante una hora sufrí el peor de los castigos
fue cuando me dieron de baja de niño en un convento
ya que molesté a las monjas con preguntas de teólogo
siempre me interesaron las rodillas
en el frío amanecer está la razón de todo
cuando yo era niño traje una roca a casa
coleccionaba saliva
una vez entré con un caballo en una taberna
me hicieron subdirector de los jugadores de bolindres
cuando leí que en la Biblia se hablaba de Postismo
lo primero que hice fue comprarme un bañador
el niño que era mi maestro murió en frente
coleccionaba termómetros
se supo en el gobierno que yo mentía
planché una paloma para saber lo que es pecado
y ví bajar de un barco lo que diré
(salvo lo que no me está permitido decir a nadie)
vi viajar a un abuelo que estornudaba mucho
vi viajar al inventor de los billares de bolsillo
arruinado llorando
y vi bajar a un bailarín famoso que se me acercó diciéndome
– sabes rosa mía que he venido hasta aquí
para tocar el corazón de los limpiabotas.

C.E. de Ory. Solo de poemas solos. Música de lobo.

– Te quiero
– ¿me quieres?
– Te quiero.

En la tierra de los elfos vivía Azul porque era un elfo. Azul veía, oía,olía, tocaba y sentía todo lo que somos capaces de imaginar y también todo lo demás y, sin embargo, desconocía todos los sabores posibles.

Parecía invisible para los demás elfos que hacían cosas de elfos en la tierra de los elfos. Y azul azuleaba en su mundo azul que era sólo suyo. Fabricando complejos mecanismos que clasificaran los olores por colores. Ensimismado escuchando lo que ocurría a su alrededor en compases de 4×4. Escribiendo en su cuaderno cosas que nunca he sabido. Andando descalzo, siempre descalzo, porque sentir la piedra tiene sentido si luego pisas la arena, si luego pisas la hierba y si luego tus pies bucean en el agua que en realidad no es azul como Azul, como el cielo que tampoco es azul si lo comparas con Azul.

El hada vivía en la tierra de las hadas. Era un hada verde que es poco común entre las hadas. Tocaba la trompeta y asustaba a los pájaros con el estruendo que armaba, pero seguía haciéndolo y mientras caminaba de verde por la tierra de las hadas se enamoró de un demonio y otro día de otro, porque se parecen mucho a las hadas y a veces, no hay quien los distinga. Y su viaje interior de liberación se convirtió en un viaje exterior de exploración. Un viaje de tiempo limitado porque las hadas no pueden sobrevivir mucho tiempo fuera de su hábitat.

Y recorrió el mundo de los enanos, se asustó con los troles y conoció a los hombres también. Y su luz verde empezó a apagarse al ritmo de su energía. Y caminó sin rumbo por última vez hacia una luz brillante y azul. Y cuando la distancia se hizo ninguna entró por fin en el mundo azul de Azul.

– ¿tú quien eres?
-Soy un hada

Y hablaron mucho y jugaron descalzos y se cogieron de la mano y se dieron un beso. Un beso de esos.

El Hada absorbió toda la belleza del planeta y después se la devolvió
El Elfo entendió los sabores de todas las cosas y los degustó antes de devolvérselos.

– te quiero
– ¿me quieres?
– te quiero.

El Hada sonríe y desea quedarse para siempre.
El Elfo le da un beso de esos y le dice que se quede para siempre.

El hada aguanta sin fuerzas y graba en su memoria hasta el último detalle de su día azul.
Le da un beso de esos y sabe a despedida. Y se va.

Y se lleva todas las posibilidades inventadas y todas las caricias reales y mientras vuelve a la tierra de las hadas promete dejar de ser verde y ser azul para siempre.

Ella, una mujer corriente. A lo mejor más pequeña y con la voz más aguda. A lo mejor con los ojos azules más bonitos que jamás yo he visto, pero, en cualquier caso, una mujer corriente.

Él, un hombre corriente. A lo mejor demasiado aficionado al Atleti. A lo mejor la persona más despistada que jamás yo he conocido, pero, en cualquier caso, un hombre corriente.

Dos niños, corrientes.

Una casa, corriente.

Un perro sin raza. Un perro corriente.

El hombre corriente se levantaba junto a su mujer corriente e iban juntos a su trabajo corriente y juntos comían comida corriente.

Él, en la mesa, recordaba historias corrientes de su infancia en Chamberí.

Ella le escuchaba y le decía que su vida corriente, era una vida feliz desde que le conoció.

Él la besó.

Ella lo besó.

Él la besó.

Ella lo besó.

Él la besó.

Ella lo besó.

Las calles corrientes que paseaban cada día de la mano parecían encantadoras porque las paseaban cada día de la mano. Cada día de la mano. Cada día de la mano.

Ella pequeña  le miraba con sus ojos azules y con la voz aguda le decía hay que hacer esto y esto y esto otro.

Él despistado lo olvidaba y lo olvidaba y la abrazaba y lo recordaba y lo hacía.

Discusiones no recuerdo.

Besos recuerdo miles.

Y yo para mí me pido una historia de amor así de corriente.

Y sí, cada día compruebo que en esta promoción habría que haber venido con un equipo de grabación y hacer un corto.
La crisis desanima al indeciso, así que yo saco la flautilla y trato de llevarles a Hamelin. Eso en sí mismo es bastante llamativo, pero hay factores que se me escapan y que no dejan de sorprenderme.
 
Cosas como vender en exteriores con alerta naranja de viento. Observo como se vuela mi tenderete: carteles, boletines, bolígrafos, una botella de agua, un paraguas. Y yo sentada impertérrita. ¿quieres que te cuente la oferta?
 
Coincidir con otras revistas hacen de la semana una competición, sobretodo si ellos tienen cintura comercial y mejoran su oferta hasta superar la nuestra. Busco recursos en mi cerebro y recuerdo aquel refrán: “tiran más dos tetas…” me quito el jersey. Corroboro la sabiduría popular.
 
El aviso de bomba en la Universidad Europea de Madrid desaloja el campus entero. La policía acordona la zona. Me entra la risa.
 
Combato las manifestaciones contra el Plan Bolonia con unos carteles que hago expresamente: “Si te suscribes hoy, te regalo un libro”. Aún así Granada y Barcelona me sorprenden el viernes con una ausencia multitudinaria. La indignación por la degradación del título es más fuerte que la satisfacción de una compra bien hecha. Me sienta como un portazo en la cara.
 
Recupero fuerzas para ir a Donosti. Es mi ciudad favorita. Veo en la tele que han detenido a 34 jóvenes de Segi. Pufff. Hoy, unos cincuenta, calulo, entran tranquilamente en la Escuela gritando en vasco con pancartas. Alcanzo a entender “Estado español asesino”. Y yo, a un metro de distancia, detrás de un cartel gigante de la revista que dice: ESPAÑA 2009. Procuro ser invisible, no me muevo, no miro. El conserje me dice que no me asuste. No le hago mucho caso y me asusto.
Cierro y me voy a comer. Nadie comenta el rollo. Yo tampoco. Como y callo. Un señor a mi lado habla intensamente sobre futbol. Comprendo al poco que es de mi Atleti. Le pregunto -¿eres del Atleti?- El vasco más atlético del mundo me responde -del Athletic no, del Atlético de Madrid- 
Le sonrío y le digo -yo también-  Y aunque él no lo entiende, ese “también” significa mucho más que ser de un equipo de futbol.

El día de antes es casi lo más emocionante: mañana ya no voy a estar aquí, mañana voy a pisar otra ciudad. Y da igual que sea por trabajo, da igual incluso que ese trabajo consista en vender, espero nerviosa a que llegue la noche para dormirme y despertarme en el día que me subo en un tren y voy a… pues depende. pero no me duermo.

Hacer la maleta me cuesta mucho. Me resulta muy difícil comprimir 7 días en una forma tan limitada. No sé que voy a querer ponerme. No es tanto una cuestión de que no sé que clima hará, sino más bien una cuestión que tiene que ver con el nuevo lugar y yo misma. El mundo improvisa cada mañana y me gusta corresponderle.

Bola de Nieve – Drume Negrita

me doy cuenta de que existen unas leyes no escritas y que sin embargo todos conocemos.

es más, me doy cuenta de que esas leyes se han instalado en el subsconsciente colectivo, o por lo menos, en mi inconsciente privado.

sólo a veces, me doy cuenta de que me dejo absorber por esas leyes instauradas en mi cerebro, por esas leyes que no son mías y que a menudo, no tienen que ver conmigo. sólo a veces…

y por eso entro en el corte inglés a comprar algo que no necesito pero creo necesitar, y el corte inglés, me recibe con olor a perfume, con carteles de decenas de mujeres bellas que irradian placer, y sigo avanzando por ese paraiso y me reciben todas las cremas que me haran parecerme a ellas y todos los colores que puedo llevar en los ojos y en los labios y olvido lo que creía necesitar comprar porque yo también quiero sentir el placer, y el placer me lo da la belleza ¡claro! y ya convencido, mi inconsciente grita: -necesito ser guapa!!!- y con otras palabras le pregunto a una señorita: -perdone, ¿cuánto cuesta ser guapa?- me responde también en otras palabras: -según lo guapa que quieras ser- y yo respondo en otras palabras: -yo lo que quiero es ser feliz- y la señorita me saca una serie de productos porque eureka! he dado con la verdadera gurú de la felicidad, y convencida saco mi cartera y pago un precio muy razonable a cambio de lo que obtengo, ¡placer en botes de colores!

para la princesa IS(l)A, de la princesa feérica

Martín nació en una isla pequeña. Su madre, la princesa IS(l)A, le explicaba que el mundo no pertece a los humanos, sino al mar: -para el mar todo son islas, unas más grandes y otras más pequeñas, el mar no sabe de países o continentes, en definitiva, no sabe de territorios y ante la duda, rodea todo lo que no es mar para indicar quien manda aquí. El día que se canse de nosotros simplemente desapareceremos-

La geografía de todo el planeta se dibujaba en el cuerpo de la princesa y Martín escuchaba a su madre contar la historía de su amiga la princesa feérica, que viajaba por el mundo con su gorro cónico haciendo suscripciones a revistas. – Mira Martín, aquí está ahora mi amiga- le decía mientras señalaba un lunar en el borde de su cadera, -en una ciudad llamada Madrid situada en el Oeste de la isla Eurasia, se va a quedar un tiempo por allí porque dice que donde de verdad hacen falta las hadas es en las grandes ciudades, y en Madrid… ni siquiera hay mar-

El camarero de los ojos pintados, era el padre de Martín, trabajaba en un CÍRCULO de reunión creativo clandestino. Gente de todo el mundo frecuentaba aquel CÍRCULO. Algnas veces tocaban instrumentos y tomaban cervezas, algunas veces proyectaban películas y tomaban cervezas, algunas veces bailaban y tomaban cervezas, algunas veces, las mejores, se sentaban a escuchar al camarero de los ojos pintados mientras tomaban cervezas, y otras veces  sólo tomaban cervezas.

Martín no hablaba, escuchaba, observaba y tocaba, pero no hablaba. Su máxima expresión de cariño la manifestaba dando un cabezazo.
En la casa había una guitarra a la que nadie hacía caso, puede que llevara en la casa más que ellos incluso, y, Martín, que creía en los objetos tanto como en los humanos, pensó que era un desperdicio que la guitarra no hiciera aquello para lo que estaba destinada y comenzó a tocarla y a usarla como medio de comunicación con el mundo parlante.
Así Martín no hablaba pero sonaba, y sonaba distinto cuando estaba contento, que cuando estaba cansado, enfadado, asustado o eufórico.

Una tarde Martín sonó igual que una despedida. La princesa IS(l)A le preparó una maleta geográfica y el camarero de ojos pintados le metió dentro sus mejores cervezas. Martín se despidió con un fuerte cabezazo y abandonó la isla pequeña en un barco de piratas.
Como Martín sabía observar, escuchar y tocar mejor que nadie, aunque no hablara, en seguida aprendió el intrincado oficio de asalto con guitarra y se convirtió en un auténtico filibustero.

Un día como otro cualquiera, de esos días en que el mar es de todos los colores exceptuando el azul, un prometedor barco se cruzó con el suyo. Sus compañeros rapidamente se pusieron sus ropas de piratas y sus complementos: el sombrero de ala ancha, un parche en un ojo, un garfío en la mano, una pata de palo, un loro en el hombro y una botella de ron. -La puesta en escena es fundamental para el abordaje- decía siempre el capitán.

Martín cogió su guitarra y cuando se dispuso al acto del saqueo, una chica preciosa y azul se le cruzó y le enamoró al instante. No pudo evitar coger carrerilla y arrearle un fortísimo cabezazo. La chica de azul con chichón incipiente cayó al suelo del impacto. Martín, preocupado, no sabía si la habría matado de amor. El resto de los piratas abandonaron el barco con el botín mientras él se quedó guardando a la chica de azul con chichón. La chica de azul con chichón cada vez más morado despertó, y al ver al pirata Martín dio un grito que se oyó en todas las islas del mar y que duró hasta que se quedó sin voz para siempre.

Martín cogió la guitarra y tocó algo que hablaba de tranquilidad, de felicidad y también de amor.

La chica azul con el chichón amarillo ya, sacó de su bolsillo una armónica y tocó algo que hablaba de susto, de dolor en la cabeza, de enfado, y después de tranquilidad, de felicidad y también de amor.

esta es una de esas cosas que quería hacer, una base de datos personalizada, con toda la información que no me cabe en la cabeza ni en un millón de papeles, a ver que tal sale.
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