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Hoy es Jueves 29 de marzo de 2018.

La última vez que pasé por aquí fue hace casi 8 años, 23 mayo, 2010.

Nunca vi la necesidad de deshacerme de este blog, aunque no lo usara. Sabía que podía ser una especie de tabla de salvación en el futuro.

Pensaba: Ahí está, en su día lo necesité, quizá algún día vuelva a necesitarlo. Hoy he pensado que quizá era bueno volver. Que escribir es de las mejores cosas que puedo hacer por mi misma y que quizá, lo que más necesito en este momento, es hacer cosas por mi misma.

Este año cumpliré 40 años. Este año seré madre. No sé que tipo de cuarentona seré y menos aún qué tipo de madre seré, pero sin duda estoy asistiendo al fin de una etapa y eso siempre asusta. También provoca emoción sí, pero sobretodo asusta.

Mi tripa de 15 semanas empieza a percibirse claramente. Quizá no lo suficiente como para que alguien se aventure a dejarme el sitio en el metro, o para que algún amigo, que no sepa de la buena nueva, tras examinar el volumen de mi abdomen exclame ¡enhorabuena!

Mientras tanto, una persona pequeña de la que desconozco el sexo, crece dentro de mi. Aún no noto nada de movimiento, pero he visto al ser moverse. Le he visto incluso saltar y dormir.

Siempre quise ser madre y ahora, que por fin parece que lo voy a ser, estoy cagada. ¿tendré tiempo para volver a leer? ¿y dibujar? ¿seré capaz de seguir produciendo un universo creativo? ¿dejaré de ser deseable? ¿pasaré a categoría de mujer invisible? ¿cómo evolucionará mi vida en pareja? ¿qué necesito para ser madre? ¿y para ser madre y además yo?. Pues eso, cagada. Soy demasiado joven. Y pensaréis, eres una pureta embarazada, ¡qué coño dices! Y las dos cosas seguirán siendo verdad.

Escribo para fijar cosas. Si eres niña, te llamaré Mathilda y si eres niño no.

Querida Mathilda o no, del futuro,

Perdóname por tener todas estas dudas y porque no voy a ser la mejor madre del mundo. Me temo que voy a aprender a ser madre contigo y que meteré la pata en repetidas ocasiones. Me temo que, en el futuro, también tendré más dudas y que, a veces, pensaré que ¡qué coño he hecho! Perdona que quiera seguir siendo joven y que quiera compartir el hecho de ser madre con soñar cosas imposibles y hacerlas. Si no hiciera eso, querida Mathida o no, creo que no sería feliz y creo que tienes que tener una madre feliz, o al menos una madre que se acerque a ser feliz. En eso no te pienso traicionar.  Además para ti, querida Mathilda o no, deseo exactamente lo mismo, que seas feliz. Me da mucha pena que no vayas a conocer a tu abuela, Chelo. Murió el 15 de diciembre de 2009. Hubiera sido una gran abuela, ojalá sea capaz de conseguir que la conozcas de alguna manera, a través de lo que soy, a través de lo que aprendí y a través de parte de lo que heredes.

Voy a dormir.

 

 

 

 

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