me doy cuenta de que existen unas leyes no escritas y que sin embargo todos conocemos.

es más, me doy cuenta de que esas leyes se han instalado en el subsconsciente colectivo, o por lo menos, en mi inconsciente privado.

sólo a veces, me doy cuenta de que me dejo absorber por esas leyes instauradas en mi cerebro, por esas leyes que no son mías y que a menudo, no tienen que ver conmigo. sólo a veces…

y por eso entro en el corte inglés a comprar algo que no necesito pero creo necesitar, y el corte inglés, me recibe con olor a perfume, con carteles de decenas de mujeres bellas que irradian placer, y sigo avanzando por ese paraiso y me reciben todas las cremas que me haran parecerme a ellas y todos los colores que puedo llevar en los ojos y en los labios y olvido lo que creía necesitar comprar porque yo también quiero sentir el placer, y el placer me lo da la belleza ¡claro! y ya convencido, mi inconsciente grita: -necesito ser guapa!!!- y con otras palabras le pregunto a una señorita: -perdone, ¿cuánto cuesta ser guapa?- me responde también en otras palabras: -según lo guapa que quieras ser- y yo respondo en otras palabras: -yo lo que quiero es ser feliz- y la señorita me saca una serie de productos porque eureka! he dado con la verdadera gurú de la felicidad, y convencida saco mi cartera y pago un precio muy razonable a cambio de lo que obtengo, ¡placer en botes de colores!