Soy un 8.

Además de otros muchos números: el de mi nacimiento, mis años, el del dni, el del tfno, mi número de expediente, el código secreto de la tarjeta, mi altura, mi nota de carrera, mi numero de pie (extremadamente pequeño), mi talla, además de todo eso, soy un 8.

Como número es más bien soso el 8, a mí me gusta el 9, es más bonito, es casi perfecto (me gustan las cosas casi perfectas), pero según el eneagrama, un estudio de personalidades desarrollado por la Gestalt, mi eneatipo es el 8.

Al principio me mosqueé…yo no puedo ser un 8!!!
Después me puse un poco triste…¿en serio soy un 8?
Finalmente lo acepte…soy un 8

Los 8 son normalmente de género masculino, y su pecado capital…..la lujuria, aunque también puede ser la soberbia. Y ese, ese lo confieso, es mi pecado…me refiero a la lujuria claro.

Tratamos de evitar: ser débiles, vulnerables, indecisos o dependientes….en serio, es como mirarme en un espejo, y no estoy orgullosa de esto en realidad, porque tratar de evitar ser débil…me hace ser débil.

Mi amigo MR, me decía el otro día: ¿y quien te ha ayudado en la mudanza?
y después continuaba…”hay dos tipos de personas, las que piden ayuda sistemáticamente y las que sistemáticamente no piden ayuda….te pasas Reichel”.
Me paso siempre, y no me doy cuenta.

Soy el protector, soy el Padre, si estoy yo, no teneis nada que temer. Cuido de los míos hasta el punto de ser invasiva, y soy invasiva!!!

Es hora de matar al padre, creo que mis hijos no me necesitan, creo que, en realidad no tengo hijos, estoy bastante segura en realidad, y yo, debería no necesitar tener hijos por el mundo.

De vez en cuando, estaría bien tener un padre propio, y no tener que robarle el papel a él, y poder decirle que me ha jodido no ganar el concurso, que han sido duros estos últimos meses, y otras cosas que no le he contado por miedo, supongo. Y que me dijera que sigo siendo guapa y lista aunque no sea impecable, que no pasa nada, que no me preocupe, que todo va a ir bien, no sé, esas cosas que dicen los padres a sus hijas.

Adoptar el papel de padre siendo chica es una misión complicada…así que voy a matar a mi yo-padre, para ser un yo-yo, como aquel juego de la infancia.
O bueno, un poco sólo. No sé si podré abandonar la lujuria.