no me gusta que me llamen mujer.

Cuando era pequeña copiaba la forma de sentarse de mi padre.
Cuando era pequeña veía muchas cosas que se le achacaban a la mujer que no me gustaban.
Cuando era pequeña y me preguntaron en el cole ¿qué quieres ser de mayor? dije que futbolista como el Pelusa. El resto de mis compañeritas querían ser bailarinas, patinadoras, enfermeras y profesoras.
Yo en realidad no sabía lo que quería ser, ni siquiera si quería ser una “mujer”, por eso lo dije, solo me estaba posicionando en contra de tener que ser algo.

ahora soy una mujer, pero sólo es una característica más de lo que soy, no creo que sea algo determinante.

Me llaman lareichel, también raquel, o quela y varias cosas más. Yo no me llamo a mi misma, pero contesto a esos apelativos porque recogen mucho más de mí que un simple: “mujer”.

Cuando alguien me llama mujer, escucho resignación:

– Vamos mujer no te lo tomes así.
– Bueno mujer, no es para tanto.
– Hay que aguantar, mujer
Sosiégate mujer
etcetcetc

sería distinto si me llamaran por mi nombre, totalmente distinto, pero de este modo lo que me sale es: no sé el resto de las mujeres, ni de las personas, pero yo me lo tomo como me parece, para mí es para tanto, perdona pero yo no tengo nada que aguantar, y me sosegaré ¡si me dejas de llamar mujer!!!!