Tenía mocos y toses pero nada más salir a la calle ha empezado a sonar la música: “chuchuruchúchuchrúchurú…i´m singing in the rain…”, todavía tarareando y bailando he parado a un taxi como audrey hepburn en desayuno en tiffany´s:
-A Magdalena…, a mi casa por favor.
Me esperaba una señorita en el portal, y me ha dicho que teníamos que subir por las escaleras los cinco pisos. yo los he subido corriendo y cantando
“I COULD HAVE DANCED ALL NIGHT,
I COULD HAVE DANCED ALL NIGHT
AND STILL HAVE BEGGED FOR MORE”, los obreros me hacían los coros y la señorita acompañaba mi baile.
Esas cosas mágicas que pasan en los músicales, que todos se saben el baile y la canción, y nadie se sorprende.

Cuando hemos entrado en la casa más bonita del mundo, la señorita ha cogido el micro y ha empezado su solo:
“Money makes the world go around
The world go around
The world go around
Money makes the world go around
It makes the world go ‘round
Money money money money money money
Money money money money money money”

yo mientras, en otra versión de Liza Minelli, pensaba en la fiesta de celebración:
“Come taste the wine
Come hear the band
Come blow a horn, start celebrating
Right this way, your table’s waiting
No use permitting some prophet of doom
To wipe every smile away
Life is a cabaret, old chum
Come to the cabaret! ”

Me he despedido con un fuerte abrazo: adios señorita!, adios señores obreros!, adios espantapájaros!

y luego todo se ha quedado en silencio, hasta que de pronto una canción sonaba en mi interior:

“somewhwere over the rainbow”