El otro día escribía sobre las elecciones, y yo quería terminar con este video del atleti, pero por alguna razón, el vídeo se me ha enlazado 5 días después, así que, así sin prepararlo, así como cualquier cosa voy a hablar de mi Atleti.

“eres como el hijo que nunca tuve” me decía el padre de mi amiga Patricia mientras veíamos al Atleti.

Siempre he sido más bien rara, no me ha gustado arreglarme mucho, llevar joyas o parecer una chica, nunca he sido especialmente predecible ni siquiera por mí misma, siempre he hecho lo contrario de lo que se esperaba, hasta cuando se esperaba lo contrario, y desde luego, siempre he sido del Atleti.

Hay una cosa que hay que aclarar: ser del Atleti, es una decisión, lo que significa que cualquiera vale para ser del Madrid, y muchos muchos menos para ir con el equipo pequeño, con el que pierde, con el pupas.

De los días más felices de mi infancia han sido en el Calderón. El bocata de tortilla, mi familia, muchas familias más, el frente cantando, todos cantando. Si había un rollo de papel higiénico en mi asiento o un cartel de color que había que lanzar o levantar (según el caso) cuando comenzaba el partido, yo creía que me moría de la emoción.
A veces, el partido era lo de menos.

De adolescente tengo un recuerdo que define mi forofismo: tras una ingesta excesiva de alcohol, me dirigí al wc a hacer mis cosas, me detengo y veo dos extraños carteles que no son los habituales “chico o chica” que separan las actividades miccionantes de ambos sexos, miro, pienso, miro, pienso, releo en alto: cibeles, neptuno… cibeles, neptuno. y claro, me metí en Neptuno, para el desconcierto de los usuarios masculinos que hacían uso de las letrinas.

Después llegó el 96, el 96 es un número bonito es como un 69 distraído, el 96 fue un año también de elecciones, en el 96 yo comencé a salir con mi primer novio (el primero de los tres, yo he tenido tres novios: “el bueno, el feo y el malo” (y no por ese orden), en el 96 comencé la carrera y el 96 fue el año del doblete.

Telemadrid editó un video con los goles del Atleti del 95-96. Un video que conservo y que habré visto mil veces. Recuerdo sobretodo esas arduas noches de entregas cuando comenzaba la carrera no con muy buenos resultados. Las 5 de la mañana, me rindo, los goles del atleti, una vez, otra vez, otra más, a seguir dibujando…
Esas historias de amor tan profundas, santi y molina, pantic y kiko, el cholo y caminero (que parece ser que compartieron algo más que el futbol), biagini y gil. En aquel partido contra el barça, el tercero, y gil gritando en chándal, biagini biagini!!!, con los brazos en alto.
Los malos parecían buenos.
El mundo parecía un poco más justo.

El video empieza con un cartel del frente, que decía “atleti te amo”, porque los atléticos no queremos, los atléticos amamos…El viaje de fin de curso, yo lo retrasé un día para ir a neptuno. Que le den por culo a ibiza, aquello no sé si volveré a verlo nunca más. El recorte de caminero a nadal, que le rompió la cintura, se me pone la piel de gallina de pensarlo, que bien Almodovar en “carne trémula”, que bien lo cuenta, esa escena de una tensión tan tremenda, y los dos se paran, miran la tele, y ven aquel milagro. El atleti logra esas cosas.

Ya no veo el futbol, ni siquiera tengo tele, he seguido el 4-2 contra el barça, pero poco más, pero sigo siendo profundamente del Atleti, como casi todos en realidad, aunque la mayoría no lo sepa y se disfrace de blanco.