me doy cuenta de que existen unas leyes no escritas y que sin embargo todos conocemos.
es más, me doy cuenta de que esas leyes se han instalado en el subsconsciente colectivo, o por lo menos, en mi inconsciente privado.
sólo a veces, me doy cuenta de que me dejo absorber por esas leyes instauradas en mi cerebro, por esas leyes que no son mías y que a menudo, no tienen que ver conmigo. sólo a veces…
y por eso entro en el corte inglés a comprar algo que no necesito pero creo necesitar, y el corte inglés, me recibe con olor a perfume, con carteles de decenas de mujeres bellas que irradian placer, y sigo avanzando por ese paraiso y me reciben todas las cremas que me haran parecerme a ellas y todos los colores que puedo llevar en los ojos y en los labios y olvido lo que creía necesitar comprar porque yo también quiero sentir el placer, y el placer me lo da la belleza ¡claro! y ya convencido, mi inconsciente grita: -necesito ser guapa!!!- y con otras palabras le pregunto a una señorita: -perdone, ¿cuánto cuesta ser guapa?- me responde también en otras palabras: -según lo guapa que quieras ser- y yo respondo en otras palabras: -yo lo que quiero es ser feliz- y la señorita me saca una serie de productos porque eureka! he dado con la verdadera gurú de la felicidad, y convencida saco mi cartera y pago un precio muy razonable a cambio de lo que obtengo, ¡placer en botes de colores!

2 comments
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Julio 25, 2009 a 8:51 am
pat
Lo malo es que la felicidad y el placer que cabe en un frasco de colores se termina pronto. Lo que cabe en un frasco de colores no es ni una sombra de lo que cabe en uno mismo. Creo que lo que cabe en uno mismo es infinito -pensamos que no nos cabe más tristeza pero sí puede caber, pensamos que no podemos amar más de lo que amamos pero sí podemos, pensamos que no nos cabe tanta felicidad, pero en otro instante nos descubrimos albergando más todavía-, y no está limitado ni siquiera por nuestros cuerpos, y para mí es un alivio saber que nuestro propio cuerpo no es un bote de colores que delimita la capacidad de sentir, sino una parte más del sentimiento en sí mismo.
Agosto 2, 2009 a 11:17 am
Sr. Capullo
Creo que a ti lo de guapa te sale gratis… aunque te empeñes en cortarte el pelo.
Para mí, lo mejor del cortinglés es que tiene aire acondicionado y una sección de libros donde se puede leer sin que a uno le molesten…