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Este sábado, el 21 de Junio de 2008, ha comenzado una nueva era: bienvenidos al año 0 del Jujaño.
El Jujaño se celebra el día de San Juján, tres días antes de San Juan, es el día de la música y Morente y Lagartija Nick conciertean en la Riviera el clásico Omega aplaudiendo el nuevo año.
Celebramos el fin de año cristiano en el portal de Raquel, sobre el suelo, a modo de jaima, seis jambas (jujanas repanchingadas) sobre la jaima, porque Raquel está esperando a que lleguen los reyes magos y la regalen unas sillas y un sofá, hasta entonces ofrece el suelo y una alfombra roja.
Bebimos cerveza, fumamos, hablamos de sexo, y a las 00 del año 0 comimos apróximadamente 12 moras. Yo, apróximadamente el doble.
Tenemos nuestro propio mesias: Jesús Quintana bajo la interpretación mejoradísima de nuestro amigo Julio, acompañado de dos santos: San Trujo y San Bruce. También tenemos un falso mesías que es la Lupe, pero la seguimos igualmente, sus trajes vapososos, su contoneo al andar, nos hipnotizan como Bryan en “La vida de Bryan”
No tenemos vírgenes.
No tenemos símbolos macabros de cruces culpabilizadoras.
Somos una religión matriarcal que adoramos ver Sexo en NY (por supuesto, la película se ha estrenado coincidiendo con el jujaño), oir a los Planetas, y tomar cerveza en las terrazas.
Algunos dudarán del embrujo del jujaño, pero por ahora hemos conseguido lo imposible, España está en semifinales!
Soy un 8.
Además de otros muchos números: el de mi nacimiento, mis años, el del dni, el del tfno, mi número de expediente, el código secreto de la tarjeta, mi altura, mi nota de carrera, mi numero de pie (extremadamente pequeño), mi talla, además de todo eso, soy un 8.
Como número es más bien soso el 8, a mí me gusta el 9, es más bonito, es casi perfecto (me gustan las cosas casi perfectas), pero según el eneagrama, un estudio de personalidades desarrollado por la Gestalt, mi eneatipo es el 8.
Al principio me mosqueé…yo no puedo ser un 8!!!
Después me puse un poco triste…¿en serio soy un 8?
Finalmente lo acepte…soy un 8
Los 8 son normalmente de género masculino, y su pecado capital…..la lujuria, aunque también puede ser la soberbia. Y ese, ese lo confieso, es mi pecado…me refiero a la lujuria claro.
Tratamos de evitar: ser débiles, vulnerables, indecisos o dependientes….en serio, es como mirarme en un espejo, y no estoy orgullosa de esto en realidad, porque tratar de evitar ser débil…me hace ser débil.
Mi amigo MR, me decía el otro día: ¿y quien te ha ayudado en la mudanza?
y después continuaba…”hay dos tipos de personas, las que piden ayuda sistemáticamente y las que sistemáticamente no piden ayuda….te pasas Reichel”.
Me paso siempre, y no me doy cuenta.
Soy el protector, soy el Padre, si estoy yo, no teneis nada que temer. Cuido de los míos hasta el punto de ser invasiva, y soy invasiva!!!
Es hora de matar al padre, creo que mis hijos no me necesitan, creo que, en realidad no tengo hijos, estoy bastante segura en realidad, y yo, debería no necesitar tener hijos por el mundo.
De vez en cuando, estaría bien tener un padre propio, y no tener que robarle el papel a él, y poder decirle que me ha jodido no ganar el concurso, que han sido duros estos últimos meses, y otras cosas que no le he contado por miedo, supongo. Y que me dijera que sigo siendo guapa y lista aunque no sea impecable, que no pasa nada, que no me preocupe, que todo va a ir bien, no sé, esas cosas que dicen los padres a sus hijas.
Adoptar el papel de padre siendo chica es una misión complicada…así que voy a matar a mi yo-padre, para ser un yo-yo, como aquel juego de la infancia.
O bueno, un poco sólo. No sé si podré abandonar la lujuria.
Rojo rojo es Dublín es rojo Rojo es sobretodo rojo sí hay también otros colores porque si no no podría ser rojo el rojo ya no existiría dejaría de ser un color sería un no-color sí y Dublín la ciudad del no-color y es rojo sí Dublín es rojo es sobretodo rojo sí y Joyce no tiene la culpa de olvidar ese detalle en el Ulises o no lo olvidó seguramente no lo sabía
igual que yo tampoco sé de que color es Madrid
y yo de qué color soy por si acaso los utilizo todos como aquel día con todo a la vez porque si no es con todo yo no quiero con nada
mi novio es un cruce entre Stephen Dédalus y Antoine Doinel por eso le quiero y no le aguanto
París es bastante azul pero muy grande para mí No sé qué le ve él a París es tan poco humano A lo mejor es eso sí
Mi rojo a lo mejor no es el mismo que el tuyo sí
Mi rojo a lo mejor es tu azul sí y por eso no te aguanto por eso te amo
Me encanta que se me mojen los pies
Si fuera ciega qué color vería Con los ojos cerrados veo colores sí
y otra vez se me mojan los pies como aquel día sí que era de noche sí y te toqué la mano por debajo de la mesa y me miraste sí y te volví a tocar sí porque si una cosa es buena es difícil no repetir sí así que lo hice de nuevo sí y cerré los ojos y vi el azul en mi boca que eras tu sí y te pedí todo porque todo para mí es lo único donde no existe la nada y otra vez sí de la mano me cogiste entrelazando tus dedos en los míos sí y me llevaste a un callejón donde no nos vieran sí y juramos ir a París y fuimos y a mi no me gustó porque era muy grande para mí sí y el rojo de Dublín donde hay más gente que viene que gente que se va y sí follando mientras llovía sí y me miraste y me susurraste y sí dije sí quiero sí
no me gusta que me llamen mujer.
Cuando era pequeña copiaba la forma de sentarse de mi padre.
Cuando era pequeña veía muchas cosas que se le achacaban a la mujer que no me gustaban.
Cuando era pequeña y me preguntaron en el cole ¿qué quieres ser de mayor? dije que futbolista como el Pelusa. El resto de mis compañeritas querían ser bailarinas, patinadoras, enfermeras y profesoras.
Yo en realidad no sabía lo que quería ser, ni siquiera si quería ser una “mujer”, por eso lo dije, solo me estaba posicionando en contra de tener que ser algo.
ahora soy una mujer, pero sólo es una característica más de lo que soy, no creo que sea algo determinante.
Me llaman lareichel, también raquel, o quela y varias cosas más. Yo no me llamo a mi misma, pero contesto a esos apelativos porque recogen mucho más de mí que un simple: “mujer”.
Cuando alguien me llama mujer, escucho resignación:
- Vamos mujer no te lo tomes así.
- Bueno mujer, no es para tanto.
- Hay que aguantar, mujer
- Sosiégate mujer
etcetcetc
sería distinto si me llamaran por mi nombre, totalmente distinto, pero de este modo lo que me sale es: no sé el resto de las mujeres, ni de las personas, pero yo me lo tomo como me parece, para mí es para tanto, perdona pero yo no tengo nada que aguantar, y me sosegaré ¡si me dejas de llamar mujer!!!!
