Septiembre nació con los ojos abiertos.
Su madre solía contar esa historia. “Septiembre nació con los ojos abiertos y no le dieron el azote, porque era evidente que además de respirar, nos estaba observando a todos”.
Septiembre permaneció así, con los tan ojos abiertos que finalmente consiguió que cobraran vida por sí mismos, y entonces ya no necesitó hablar nunca más.
Septiembre solía pasear con su perro, Marzo.
Marzo nació también con los ojos abiertos, deseando ver lo que nunca vería. Marzo nació ciego.
Septiembre era lazarillo de Marzo.
Marzo solía pasear con su amiga Septiembre.
Imaginaba lo que no veía, y entonces veía un camino de arena y unos palos de luz en los que miccionaba para contar historias a otros perros, y luego veía el parque que olía distinto y sabía distinto, y unas personas, unas de rojo y otras de azul, veía puntos naranjas si miraba hacia el sol, y veía el cielo, y la lluvia, y los relámpagos, y al ver los relámpagos ya no le asustaban los truenos. Y sobre todo, veía a Septiembre, tan pequeña y delgadita, tan blanquita y tan callada y con unos ojos que miraban todas las cosas, con unos ojos que no sabían seleccionar, unos ojos que almacenaban imágenes perfectas y sin vida.
Así que Septiembre andaba despacio para no perderse nada, al lado de Marzo que de verdad no se perdía nada.
Marzo era lazarillo de Septiembre.
Junio tocaba el saxo.
Junio bajó del tren, se apeó en la estación del Año situada en el pueblo del Mes.
Nunca antes había llegado nadie negro a Mespoint, los adultos lo miraban extrañados, y los niños lo tocaban y le preguntaban si llevaba un disfraz o una máscara. Junio no contestaba, tenía por costumbre no contestar tonterías.
Junio nació de pie, una proeza total, de pie y sin caerse y eso que tenía una pierna más larga que otra. Dos centímetros.
“…bueno, poca cosa señora, según se mire, esos dos cm provocarán en su hijo una leve cojera de por vida”.
Junio siempre afirmó que él andaba así por chulería, para sorprender a las alemanas, ¡que coño!, ¡¡¡era un músico de jazz por todos los santos!!!, no pretenderían que anduviese como el resto ¿no?.
Marzo se detuvo frente a Junio para ver lo que no veía: un hombre negro que sonaba sin moverse, un hombre negro extraordinario.
Septiembre se detuvo frente a Junio, y vio todos los componentes, todas las circunstancias que conformaban a aquel hombre. Su pelo negro, su cara negra, sus orejas negras, su nariz perfecta, su boca grande roja, su traje, su saxo soprano, un Selmer Mark VI, pero no vio a Junio.
Junio se detuvo y vio a Septiembre de grandes ojos y a Marzo de grandes ojos.
Marzo se sentó.
Junio comenzó a tocar.
y Septiembre lo miró, y esta vez, esta vez sí que lo vio.

15 comments
Comments feed for this article
Mayo 22, 2008 a 5:42 pm
Danny
Sensacional, Reichel… Ya te he dicho todo lo que da de sí mi elocuencia, que está en horas bajas, anyway.
Te dejo una sugerencia musical, un tal Wayne Shorter , que no toca mal el Selmer Mark VI, con unos colegas…
Mola, eh?
Mayo 22, 2008 a 6:11 pm
Juan
Tienes un estilo muy personal. Y lo sabes explotar de vicio.
Me lo he tenido que leer dos veces, la segunda mas pausada. Tengo el dia pastoso.
Un beso
Mayo 22, 2008 a 6:52 pm
pat
Vale, hoy sí. Hoy mejor. A mí también me han gustado tus personajes… por qué será… Un beso!
Mayo 22, 2008 a 7:30 pm
Eme Navarro
Si, si que lo explotas bien. Y que septiembre sea mujer ( osea del genero femenino me ha llegado al alma)
¡que razón tienes! muchas veces para poder ver de verdad hay que cerrar los ojos
Mayo 22, 2008 a 9:00 pm
Karmen
Me sorprende en tus relatos la originalidad del argumento sin perder credibilidad por ello. A veces me cuesta una segunda lectura tranquila para no perderme nada de tu idea, pero me gusta.
Por cierto el video que te ha mandado Danny, con Wayne Shorter, Miles Davis y compañia, es sencillamente genial.
Mayo 22, 2008 a 9:55 pm
crguarddon
Imaginación, originalidad, frescura…
Un besazo, ¡Guapa!
Mayo 23, 2008 a 8:33 am
Sr. Capullo
Hola Q.
Es la tercera vez que lo leo (y habrá una cuarta). Y yo creo que después de tres veces, es hora ya de comentar. Y tiene que ser un comentario suficientemente inteligente como para estar a la altura de semejante relato. Difícil tarea me he impuesto.
Lo primero es que me ha gustado mucho. No en plan, voy a decirle que me ha gustado mucho, y así quedo bien. Me ha gustado mucho. Porque tu estilo es flipante. Lo más difícil en esta vida es tener estilo propio. Imitadores hay muchos… pero gente original… de esa clase de gente hay menos. Creo que tú los lideras.
Obviamente los tres personajes son en realidad uno, uno sólo, que forman un ente perfecto. Aunque ligeramente cojo, por más que no se note (el tren, que llegó una semana tarde a Mespoint). Y nos estás enseñando tu mundo interior (el mundo, no la ropa), lleno de imaginación…
Ya te dije una vez que me encanta esta imaginación que tienes. De hecho flipo contigo.
Un beso.
K
Mayo 23, 2008 a 12:30 pm
Alfonso (elefanteblanco)
Me ha gustado mucho este conjunto de máscaras temporales llenas de vida.
Besos.
Mayo 23, 2008 a 8:39 pm
Ana
Tela. Y yo no sé qué decir. ¿Sencilla dices que eres?
Mayo 23, 2008 a 9:44 pm
jan puerta
Un buen juego de palabras e intenciones. Desarrollas una idea hasta hacerla peculiar bajo tu prisma. Una reflexión imaginativa y llena de originalidad. Me ha gustado.
Un abrazo
Mayo 26, 2008 a 8:06 am
Chely
Pues creo conocer muy bien a Septiembre, y por los comentarios creo saber quien es Marzo. Quzá me equivoque…
Pero Junio??? No se, pero si solamente suena con moverse, tiene q ser un junio extraordinario
Un beso
Mayo 26, 2008 a 11:22 am
andyesisaidyesiwillyes
a ver chely, es un texto de ficción, mingún personaje existe, y si fueran alguien serían yo misma. no hay que buscar nada más allá de lo que hay. es solo una historia, de una chica que es septiembre, un perro que es marzo y un saxofonista que es junio.
Mayo 27, 2008 a 8:13 am
Chely
Pues vaya… ya me has jodido la fantasia Reichel…
Mayo 27, 2008 a 10:27 am
rizos
ups… pues yo estaba con Chely, salvo que me preguntaba quién sería Marzo…
qué arte tienes Reichel
Mayo 27, 2008 a 10:32 am
andyesisaidyesiwillyes
bienvenido rizos, ya sabes que soy tu ojos.
un besito