2810
Primera década del siglo IXXX, 9 de septiembre, Madrid, calle Magdalena, ático A, 12h.
-toctoctoc
-buenos días
-buenos días señora, ¿ha contratado usted una M.R.C.E (Muerte por Redundancia Cíclica Escogida) para las 14h?
- sí caballero, déme su casco y pase, pase. ¿Quiere tomar algo?
- tráigame una soda, mientras me cuenta su historia y voy preparando la escena.
- disculpe no quisiera desconfiar de su empresa pero, ¿es cierto que, como decía el anuncio, aunque mi forma consciente no recuerde todos los detalles, algún lugar de mi inconsciente ha guardado toda la información? no me gustaría morir sin todos los detalles, ¿entiende usted hijo?. Los detalles son lo más importante.
- no se preocupe señora, en R.I.P.s.a. sabemos lo que nos hacemos, un millón de muertes nos avalan. ¿Le importaría rellenarme estos formularios mientras me va contestando unas preguntitas de nada?
¿casada?
-no
-¿hijos?
-no
-¿familia cercana?
-no
-¿edad?
-hoy es mi cumpleaños. 80. tengo 80 años. es buen momento.
Recuerdo que yo llevaba un vestido blanco con unas flores negras de línea estampadas.
Una tarde ruidosa en El Central: el clin clin de las copas, la señora de al lado riéndose como un caniche, aquel atroz acordeonista y un comeorejas a mi lado tratando de contarme una apasionante historia que no recuerdo, pero que tenía que ver con algo de un travestí y una sueca…o un travestí sueco, no sé.
Y entró ÉL, con la cabeza inclinada y sin mirar, despacito, con esa forma de andar que tienen las personas que no andan, que se deslizan por el espacio. Alguien, alguien sabio y poderoso, le dio al mute desde arriba, y todo se quedó en silencio. Nadie más se dio cuenta de aquello, a veces la gente…la gente está esperando a que les suceda algo asombroso, y cuando lo tienen delante, no se dan cuenta. La gente…la gente, a veces, es gilipollas.
Se sentó con otros tres. Mantuvo sus ojos escondidos bajo sus párpados inclinados un rato más, a mi se me h i z o e t e r n o o o o, y cuando por fin levantó la mirada, me miró a mí.
Pensará usted que qué tonta, pero recuerdo que me sentí tan afortunada de ser la elegida que se me cayó una lágrima de la emoción…chiquilladas ¿verdad?.
Poco después nos besamos, nos desnudamos… y bueno hijo… hicimos esas cosas que hacen los jóvenes, con precaución eso sí, y con profilácticos, varias veces, varios profilácticos. Y me abrazaba, y me abrazaba fuerte, y me besaba la nuca mientras me abrazaba y me llamaba preciosa, y me abrazaba más y me susurraba: “esto es lo mejor”.
Y yo entonces fui tan feliz que deseé morirme, pero no me morí, y tuve que seguir viviendo. Sin él. Rodeada de mediocridad.
Hasta hoy.
¿ha tomado usted nota?, ¿cómo lo ve?, ¿cree que podrá hacer que reviva ese recuerdo íntegramente, y matarme después?
-sí señora. Túmbese que ya está todo listo. Chsssssss, esto duele un poquito, cchhhsssss ya está. Ya está.
Se sentó delante de ella vigilando que estuviera todo en orden, la rutina de siempre.
Una lágrima resbaló por la mejilla de la mujer.
El enfermero sonrió: ÉL ha entrado despacito, y la acaba de mirar.
Terminó su soda.
Le tomó el pulsó.
Apuntó: hora del fallecimiento las 14h del 9 del 9 de 2810. Madrid.

11 comments
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Mayo 1, 2008 a 9:12 pm
Ana
Muuuuuyyyyy bonito. Con una sóla lágrima ya es bastante. Idea muy original y una forma de contarlo que consigue sea muy fácil de leer. Enhorabuena.
Mayo 1, 2008 a 9:36 pm
Karmen
¿te gusta la ciencia ficción? Original relato, me ha gustado mucho, y más me gustaría pensar que se puede morir así, eligiendo el momento, eligiendo el recuerdo… yo elegiría uno parecido al de esa mujer.
Mayo 2, 2008 a 12:31 am
Carmen
Muy bueno Reichel! Me encanta tu imaginación y tu sentido del humor. Hasta un toque tierno le has puesto.
Muerte por Redundancia Cíclica Escogida jejejeje ¿La inventarán en este siglo? un beso.
Mayo 2, 2008 a 12:15 pm
Danny
La lágrima como despedida es habitual, casi recurrente… pero asociarla al recuerdo de tu vida, al momento que te hace pensar que mereció la pena vivir, es muy poético, es delicado. Es precioso…
PS: Al final, coincido con Pat. Ahora me deja un cierto aroma pesimista. Será que me ha parecido notar un cierto tono pseudo-(auto?)biográfico. O igual debería pensar menos…
Mayo 2, 2008 a 3:21 pm
elefanteblanco
Has unido muerte y vida con una frescura fenomenal, y has conseguido que atisbemos lo hermoso de la muerte y lo terrible de la vida.
Besos.
Mayo 3, 2008 a 5:15 pm
Juan
Lagrimas futuristas, original. Muy currada la historia, los terminos y el desenlace … asi sin mas con un click. Un besazo …
Mayo 4, 2008 a 9:11 pm
pat
Es genial, reichel. Tristísimo a pesar de tener sólo una lágrima. Pero es que contiene muchas más. Menos mal que es sólo un cuento… un beso fuerte.-
Mayo 5, 2008 a 12:52 pm
Estero
pues yo creo que habrá muchos más recuerdos intensos que ganarán a los mediocres…tú confía en mí…
Mayo 5, 2008 a 12:52 pm
Estero
jijiji
Mayo 5, 2008 a 6:04 pm
van
ai…ai….q romanticona t m pones a veces……q bonito….
oye! q buen tema el de lo ciclico…yo creo q mi vida es una suma de edundancias ciclica escogidas inconscientemente…por eso los detalles son importantes….por eso hay q salirse fuera….para poder cambiar de ciclo….por q solo cambiamos de ciclo cuando estamos dispuestos a cambiar de orbita…como los electrones y seo requiere de subidon de energia
mua….
q rollo me soltao!
Mayo 6, 2008 a 11:30 am
Sr. Capullo
Me ha recordado un relato de Philip K Dick con unos cubos de memoria donde se guardaban todos los recuerdos, y que luego se insertaban en otro cuerpo… o podríamos hacer algo mejor… un superordenador donde metan nuestros recuerdos y recree la situación que queramos… una especie de Matrix, pero sin Agentes Smiths y sin trajes de cuero negro (o sí, que para gustos los colores).
Como ya te he dicho en muchas ocasiones (pero que no me canso de repetir), tienes una imaginación asombrosa y lo que es más importante, un estilo propio. Eres grande, niña.
Beso.